MOTIVACIÓN, MIEDO A COMPETIR, PREPARACIÓN PSICOLÓGICA

El verdadero competidor hace del entrenamiento diario una verdadera competición
Escrito por Juan Nieto

Los monitores y entrenadores que nos gusta el deporte de competición y que nos dedicamos a preparar a alumnos para entender la competición como un medio de formarse como personas y deportistas, muchas veces comprobamos como tanto padres como alumnos no comprenden lo que es la competición, o por lo menos la competición como yo la entiendo: “Un medio para poner a prueba todas tus habilidades tenísticas bajo un estado de nerviosismo”.

Por tanto, es difícil que alguien que no compite en cada entrenamiento consigo mismo pueda superar el reto de la competición. Muchas veces ves a alumnos que compiten a nivel federado, y que cuando están entrenando no le conceden importancia al fallo, están realizando una serie de servicios y les da igual que entren, que no, están practicando segundos servicios y no meten ninguno, y luego compiten y quieren que les entren los golpes a los que no han concedido importancia entrenando, creo que como es normal y de sentido común, si no te has exigido en cada entrenamiento el máximo, no te podrás exigir el máximo en la competición, si no eres capaz de crear el estado emocional entrenando similar a la tensión de la competición, no podrás rendir cuando los nervios estén presentes…

He visto entrenar a muchos jugadores profesionales, recuerdo a Tomy Robledo, aparentemente compitiendo parece tranquilo, pues entrenado una mañana con Kevin Kim, más de una vez voló la raqueta porque la derecha no le corría; recuerdo otro día a Roger Federer entrenando con Floren Serra, e iba 2-5 abajo en un set de entrenamiento, alguna voz y grito salió de su boca, he visto partir raquetas entrenado a David Ferrer, Pato Clavet, o una vez romper más de 5 raquetas a Alex Corretja entrenando, volaban las raquetas por los pasillos del Club ( está claro que el hecho en sí, no es muy formativo, pero nos hace ver como se sienten cuando no salen las cosas como ellos pretenden entrenando); y así podríamos describir a muchos jugadores profesionales entrenando; son competidores, siempre dentro de entenderlo como parte del juego, cuando termina el entrenamiento o el partido terminó la lucha, pero lo que está muy claro es que dan lo máximo para mejorar, independientemente que estén en competición o no, previamente has tenido que darlo todo entrenando, para dar lo máximo compitiendo.

Muchas veces nos sucede a los entrenadores que vemos competir a un alumno, y comprobamos que tiene la misma actitud que en los entrenamientos: pasividad, despreocupación por el fallo, errores contantes en todos sus golpes, etc.… y de repente se enfada, y piensas: “pero si es lo que hace todos los días entrenando y nunca se enfada”. ¿Por qué lo hace en competición?- Donde realmente debe enfadarse es en los entrenamientos, no aquí. Nunca podrás hacer compitiendo lo que no haces entrenando, si no metes segundos entrenando, no pretenderás meter segundos compitiendo, si no metes cambios de dirección entrenando, no te saldrán en competición.

Por otro lado, en la competición los nervios estarán siempre presentes, sobre todo en los momentos claves (no hay ningún jugador que no se ponga nervioso, recuerdo en este momento una frase de Rafael Nadal: “Cuando llegan los puntos clave me pongo nervioso, pero pienso, si yo estoy así, peor estará el otro”); si entrenando, no me presiono en no fallar en cada golpe, generando tensión, ¿podré mejorar en las fases claves de un partido?-Imposible…

Hace años presencie una escena algo desagradable, estaba entrenado Nicole Vaidisova, y estaba entrenando el segundo servicio, si no metía el segundo servicio con tal velocidad que el segundo bote diese en la valla, debía esprintar, coger esa bola y volver a sacar, aparentemente puede estar bien, pero “la pobre”, encadenó muchos errores seguidos, se desesperó, y llegó a llorar, ya que su entrenador la tuvo una hora haciendo ese ejercicio con fallos constantes, me parece muy extremo llegar a esto, pero si no te corre la bola en el segundo entrenando, no te lo hará en competición. Muchos jugadores profesionales ponen al límite su cuerpo y su mente entrenando para poder llegar a rendir como vemos en competición.