Una pócima contra el “catarro”

Por no andar contestando peticiones individuales de compañeros del club a todas horas del día y, sobre todo, de la noche, dejo por escrito la susodicha composición de la pócima “anticatarral”, con algunos efectos colaterales beneficiosos como a continuación detallo:

LA MADRE DE TODAS LAS INFUSIONES: en medio litro de agua hirviendo, dejar reposar, en modo infusión, durante quince minutos: dos sobrecitos de infusión de boldo (ayuda a la función hepática y descongestivo de las vías biliares); una cucharadita de clavo molido; media cucharadita de canela (regula el balance de secreción de insulina); unhas buenas pizcas de pimienta negra y una cucharadita de miel -para quienes no la soporten, se puede sustituir por una dosis de jalea real.

Se toma tibiecita, y al cabo de media hora conviene acostarse sin prisa por dormir -ideal los sábados- para mejor percibir los efectos curativos.

Gusta por igual a hombre y mujeres, aunque tiene mayores efectos curativos en los enfriamientos del varón. Es reconstituyente para quienes llegan cansados de largos viajes o de duras jornadas de trabajo, estudio o convalecencia. (Fuente y ©: Santi Casal. Me lo acabarán copiando antes de que lo registre).